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Tomado de periódico Granma

MANZANILLO, Granma.–Para un enamorado de su trabajo, como lo es el operario Manuel Labrada Barrueco –quien ha dedicado más de tres décadas de su vida a la Empresa de Medios de Enseñanza Granma (EMEG)–, no existe mayor regocijo que sentir el ruido de las máquinas en producción mientras se fraguan los objetos del saber.

Es por ello que detrás del nasobuco se le adivina la sonrisa y, en la mirada, se le nota cierto destello de satisfacción cuando habla de las alternativas con «marca nacional» que han permitido reanimar, desde el pasado año 2020, parte de la actividad productiva de la fábrica, tras un progresivo deterioro de varios de sus renglones, debido a la poca disponibilidad de materias primas de importación.

No hay peor ruido que «el silencio» de las máquinas inactivas por falta de recursos, asegura Manuel, integrante ahora de una de las dos brigadas que asumen la producción de una novedosa línea para afianzar el propósito de la entidad de buscar soluciones frente a los obstáculos derivados del cerco imperial de Estados Unidos contra Cuba.

Se trata de la fabricación de bustos del Apóstol, José Martí, que por vez primera forman parte del quehacer de esta industria, adscripta a la Organización Superior de la Dirección Empresarial del Ministerio de Educación (Mined).

DE CÓMO ENCADENAR SOLUCIONES

Fundada en el año 1990, por iniciativa del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, la emeg –ubicada en el costero municipio de Manzanillo– es la entidad que, junto a la Empresa de Materiales Varios para la Educación (Empromave), enclavada en La Habana, se encarga de la producción y comercialización de medios de enseñanza, como objetos de trazado, juguetería didáctica, artículos de plástico, plastilina, mobiliario escolar, goma de pegar y lápices. De ahí que su incursión en la fabricación de bustos martianos sea, más que una novedad, un desafío productivo.

«Era necesario emprender una estrategia para enfrentar el déficit de recursos importados, y teniendo en cuenta que el país ha ido quitando trabas y flexibilizando el sistema de la empresa estatal socialista, asumimos la creación de los bustos», explica Eddy Fonseca Cabrales, director Técnico y de Calidad.

La idea contó con el apoyo de la Empresa de Astilleros de la Ciudad del Golfo, donde se confeccionaron 20 moldes acordes con las exigencias del Mined.

A poco más de un año de los primeros bocetos y con el perfeccionamiento paulatino de la técnica, en la EMEG se han fabricado cerca de 3 000 bustos martianos que se destinarán al sector educacional, que desea para sus centros unos 8 000.

«Esta producción se hace con materia prima nacional, a base de un yeso procedente de Ciego de Ávila y Santiago de Cuba», señala Fonseca Cabrales.

La EMEG proyecta nuevas alianzas que favorecen su encadenamiento.

«La tecnología de la fábrica es universal –excepto la máquina de hacer lápices–, es decir, que estamos en condiciones de producir con otras entidades como, por ejemplo, la Empresa de Bebidas y Refrescos, a la que pensamos proveer, próximamente, de tapas para botellas», destaca Fonseca Cabrales.

«Este es uno de los impactos positivos de la Tarea Ordenamiento, que no solo ha estabilizado la fuerza de trabajo, sino, también, que ha abierto el abanico de opciones para desarrollarnos sin afectar nuestro objeto social», enfatizó.

EL PRINCIPAL FRENO

Integrada por cinco unidades empresariales de base, la emeg ha reducido significativamente, en los últimos tres calendarios, sus volúmenes productivos, llegando a poner en números rojos la fabricación del mobiliario escolar y otros medios de metal y madera.

De acuerdo con un informe del Mined sobre las afectaciones al sector por el bloqueo, solo en 2020 la empresa granmense, de un plan previsto de 7,5 millones de pesos, apenas pudo concretar poco más de dos millones.

«Cuba compra en China insumos, piezas de repuesto y materias primas para la fabricación de los medios de enseñanza, que de poder adquirirlos en mercados más cercanos el ahorro sería de un 25 a un 30 % de su costo», precisa el Director Técnico de la EMEG.

Muy cerca, en otro de los talleres de la emeg, Andrés Montero Díaz, jefe de brigada de la carpintería, lidera la primera producción de catres de madera destinados a los círculos infantiles.

«Aquí se hacían los catres con tubo importado y ahora, como parte de las alternativas para sustituir importaciones, hemos incursionado en este mueble con recursos nacionales, logrando fabricar en mayo los primeros 700 y, en junio, otros 1 300», detalla.

Con este renglón, que debe completar unos 6 700 catres de madera y más de 6 000 sillas de diferentes tallas –también para los círculos infantiles–, además de la fabricación de envases plásticos como vasos, platos y jarras, en la industria se mantienen los ajetreos para garantizar los materiales de la enseñanza escolar, como los cinco millones de lápices marca Trazzo, recién terminados.

Así, sorteando no pocas limitaciones, a base del ingenio y la consagración de sus más de 180 trabajadores, la emeg ajusta estrategias, crea alternativas y no renuncia a la calidad de sus producciones, para reafirmar que, incluso en las más difíciles circunstancias, la educación en Cuba siempre es una prioridad.

EN CONTEXTO:

  • El impacto del bloqueo al sector de la Educación, entre abril y diciembre de 2020, generó daños equivalentes a 18 978 000 dólares.
  • En el periodo citado, solo las pérdidas por reubicación geográfica del comercio ascendieron a 127 062 dólares, debido a que los recursos y las materias primas se adquieren en mercados lejanos.
  • A pesar de las limitaciones derivadas del bloqueo, el Estado cubano destinó el 23,7 % del gasto social presupuestado del año 2020 para mantener la educación gratuita e inclusiva.