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Presentado en La Habana informe sobre el impacto de la migración en la educación

El impacto que tiene en los procesos educativos el desplazamiento de las personas a nivel nacional e internacional, y recomendaciones para actuar en ese sentido, fueron ejes centrales del informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo (GEM por sus siglas en inglés) presentado en La Habana el pasado 18 de diciembre.

El impacto que tiene en los procesos educativos el desplazamiento de las personas a nivel nacional e internacional, y recomendaciones para actuar en ese sentido, fueron ejes centrales del informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo (GEM por sus siglas en inglés) presentado en La Habana el pasado 18 de diciembre. 

Miguel Llivina Lavigne, oficial del programa de Educación de la Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe de la Unesco, con sede en La Habana, subrayó la necesidad de poner en marcha estrategias para enfrentar el flagelo durante la presentación del documento Migración, desplazamiento y educación: construyendo puentes, no muros.

De acuerdo con Llivina Lavigne, una de cada ocho personas en el mundo son migrantes internos; uno de cada 30, internacionales; y uno de 80, desplazados, quienes tienen que salir obligatoriamente del lugar de residencia debido a la guerra, efectos del clima y otros fenómenos.

Ello provoca vulnerabilidades en la educación y plantea desafíos que hay que resolver teniendo en cuenta la premisa de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible la cual defiende que no debe dejarse a nadie atrás, comentó.

Aclaró que no se trata de un informe sobre migración, sino que se enfoca en la forma en que estos movimientos de personas interactúan con la educación, y lo que se debe hacer para que los migrantes se sientan como en sus hogares.

Compartió algunos datos de interés incluidos en el Informe, entre ellos el hecho de que el mayor número de migrantes corresponde a menores de 18 años, y que esas personas, en general, tienen más años de formación académica en comparación con los residentes en su país de origen.

El oficial de la oficina de la Unesco aseguró que la educación es un factor que configura flujos migratorios, pues, en general, los que tienen alto nivel escolar, son dos veces más propensos a migrar dentro del mismo territorio, y cinco veces a hacerlo de manera internacional.

Recordó que la investigación de la Unesco se incluye en un contexto en el que se han aprobado dos importantes pactos internacionales para la migración segura, ordenada y regular, que traen compromisos educativos explícitos.

Se detuvo en algunas de las recomendaciones ofrecidas desde el Informe, como la protección de los derechos de los migrantes, al no permitir, por ejemplo, que documentos de identidad bloqueen la inscripción en los sistemas educativos.

También aludió a la necesidad de que haya coherencia entre las leyes de migración y las de educación; no permitir que líderes escolares agreguen barreras; implementen procesos formales para enfrentar las violaciones de derecho; e incluyan a las personas que abandonaron sus territorios en los sistemas nacionales de educación.

Otras recomendaciones sugieren que exista una adecuación de los currículos nacionales, en aras de que estos respondan a las necesidades de los migrantes; repensar los libros de textos teniendo en cuenta la heterogeneidad cultural; proporcionar programas de idiomas; reconocer las historias de los no nativos; preparar a los maestros para asumir estos retos educativos; y reconocer los títulos que se obtienen a nivel mundial.