La Orientación Profesional ha sido tratada por la Psicología Educacional como el resultado de los avances en el plano teórico metodológico de las ciencias psicológicas y pedagógicas. En Cuba se constata que, el eminente pedagogo José de la Luz y Caballero propuso la creación de un instituto que sería la escuela de arte y oficios y una escuela normal para maestros. José Martí aborda el tema al referirse a la necesidad de preparar al hombre para la vida, prepararlo en aquellos trabajos para los cuales podrían desempeñarse.

La Revolución, como continuidad histórica del legado de nuestros mejores pensadores, se traza desde un inicio tareas específicas sobre Orientación Profesional. Las tareas pasan a ser de primer orden al quedar reflejadas en las tesis del Partido Comunista de Cuba sobre política educacional. Se otorgó importancia fundamental al trabajo de Formación Vocacional y Orientación Profesional en los niños y jóvenes, dándole a la escuela el papel rector en este trabajo; por tanto, es responsabilidad de los centros educacionales de los diferentes niveles la realización de un trabajo dirigido a garantizar una adecuada Formación y Orientación Profesional de sus estudiantes en correspondencia con las necesidades que demanda el desarrollo de la sociedad que se construye.

La Orientación Profesional actual

La educación actual se enfrenta al desafío de preparar profesionales capaces de adaptarse activamente a los cambios, mediante una constante actualización sobre el desarrollo acelerado de la Revolución Científico Técnica, para responder a las necesidades de la Revolución, teniendo en cuenta las exigencias sociales para un desarrollo sostenible.

José Martí, en el libro “Ideario Pedagógico” manifiesta, de acuerdo con las condiciones concretas del momento, cómo debía ser la preparación del hombre para la vida, y hace énfasis en la responsabilidad de prepararlos en aquellos trabajos para los cuales podían desempeñarse en sus localidades.

Por ello, cuando realmente se necesita que los jóvenes se orienten a determinadas profesiones, es necesario brindarles una información detallada tanto del contenido de la profesión como de su necesidad para el país, y desarrollar una labor educativa que estimule sus motivos político-morales. Cuando el joven elige una profesión, por su sensibilidad ante la importancia que la misma tiene para el país, la desarrolla con mucha más responsabilidad.

En el Consejo Nacional de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), de julio del 2008, se dedicó parte de la sesión al debate sobre la Orientación Profesional y la no prevención, de manera objetiva, de las necesidades de fuerza profesional. El primer secretario de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), Julio Martínez Ramírez, en este consejo señaló: “Hacer coincidir la vocación con las necesidades reales es un desafío que requiere fortaleza en la formación profesional. La UJC está llamada a cambiar la mentalidad de los jóvenes con relación a la dicotomía que existe entre las carreras elegidas y las que realmente se necesitan para que avance el país.” (MARTÍN GONZÁLEZ, 2008)

La Orientación Profesional, aunque es dirigida hacia cada uno de los estudiantes, debe estar fundamentada en las necesidades de la sociedad en que cada uno de ellos se mueve. Es por ello que el primer secretario de la UJC, atendiendo a las dificultades que aún existen, convoca a todos a realizar acciones para un mayor aprovechamiento de los recursos humanos y, por ende, dar un impulso eficaz al desarrollo integral del país.

La atención a la Orientación Profesional ha sido de máxima importancia desde el triunfo de la Revolución Cubana; a partir del año 1959 se trazaron proyectos que respondían a esta actividad, por la necesidad, en las más variadas especialidades, de formar obreros, técnicos y profesionales. Todo esto determinó el surgimiento de planes encaminados al desarrollo de intereses hacia las distintas especialidades. Ha sido, desde entonces hasta la actualidad, responsabilidad de la escuela realizar la Orientación Profesional.

En el transcurso de toda la etapa del proceso revolucionario, se han creado distintos planes encaminados a la Orientación Profesional de los estudiantes. La responsabilidad de orientar profesionalmente al joven con sus propias posibilidades y las necesidades del país, fue dispuesta desde el Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) en sus Tesis y Resoluciones, en las que se afirma: “ La organización de la formación vocacional y la orientación profesional del estudiante deberá tener el pleno apoyo de los organismos estatales en los frentes de la ciencia, la cultura, la producción y los servicios, y las organizaciones políticas y de masas, a fin de armonizar, por una parte, la elección por el alumno de estudios profesionales o de especialidades sobre la base de sus capacidades e intereses vocacionales, y por otra parte, la satisfacción de las necesidades sociales derivadas de la planificación estatal.” (CUBA, 1989).

La década del 90 marcó una etapa superior en el desarrollo de la Orientación Profesional, a partir de la puesta en práctica del Reglamento sobre Formación.

Vocacional y Orientación Profesional, donde se estableció que: “(...) constituye una tarea de maestros y profesores de todas las asignaturas garantizar al estudiante el nivel de generalización de los conocimientos adquiridos, crear el interés por la posible aplicación de cada conocimiento a la vida futura laboral y sobre esta base orientar a los niños, adolescentes y jóvenes hacia las profesiones más necesarias.” (CUBA, 1981)

En el 2000, el Ministerio de Educación (MINED) dicta la Resolución 700 que norma administrativamente el papel rector de la escuela en las actividades de Orientación Profesional y Formación Vocacional, demandando un carácter jerárquico de esta institución social.

Los programas de la Revolución que se están desarrollando, incluyendo especialmente la Batalla de Ideas, abren nuevas oportunidades y posibilidades de acceso a la Educación Superior, al asegurar, de forma masiva, la continuidad de estudios en el tercer nivel de enseñanza a todo el país. Con el proceso de municipalización de la universidad, quedó abierta la posibilidad para todos de acceso a las aulas universitarias.

Son las instituciones docentes, mediante el trabajo del claustro, las encargadas, desde que el niño comienza la escuela e incluso durante su formación profesional, de darles las herramientas para enfrentar su futuro, lo que se materializa gracias al sistema educacional cubano y a las facilidades que brinda en sentido general la Revolución.

Todos los jóvenes cubanos tienen el derecho de alcanzar la enseñanza universitaria; la Orientación Profesional como proceso complejo responsabilizado con la formación del individuo de manera integral, debe hacer coincidir su naturaleza con las cualidades que se desarrollan en una sociedad socialista, lo cual constituye una preocupación y ocupación del Estado cubano.

La formación del profesional es “…un fenómeno complejo que expresa las potencialidades de la persona de orientar su actuación en el ejercicio de la profesión con iniciativa, flexibilidad y autonomía en escenarios heterogéneos y diversos, a partir de la integración de conocimientos, habilidades, motivos y valores que se expresan en un desempeño profesional eficiente, ético y de compromiso social”. (González Maura y col. 2007)

La autora comparte este concepto porque en él se aprecia todos los aspectos a tener en cuenta para lograr una formación del profesional acorde con el desarrollo científico técnico, los procesos políticos, sociales y con la demanda de la sociedad en que se desarrolla el individuo que es objeto de la misma; por tanto, cuando se organiza el proceso de Orientación Profesional hay que tener en cuenta todos estos aspectos antes mencionados para poder responder a las necesidades actuales del país.

La Orientación Profesional ha sido tratada con mucho énfasis dentro de la psicología educacional. La sociedad impone un reto y psicológicamente se tiene que conocer las fuerzas motrices que explican la actuación del hombre, para ello se hace necesario analizar el papel de los factores motivacionales internos de la regulación de la conducta y las formaciones motivacionales de la personalidad. En este sentido la Doctora Viviana González Maura destaca:

“Las formaciones motivacionales básicas constituyen, por su carácter, componentes de toda formación motivacional en la medida que a través de ellas se expresa el potencial regulador de las formaciones motivacionales específicas y generalizadoras, ellas son: el sistema de objetivos, el sistema de vivencias afectivas, el sistema de sentidos personales”. (González Maura, 2008)

En el trabajo con las formaciones motivacionales, este enfoque, con el que concuerda la autora, es necesario, en cuanto representa la satisfacción de la exigencia social que, en los momentos actuales, exige de la escuela una atención directa y priorizada; por tanto, lo primero que hay que despertar en los estudiantes es la motivación hacia su futura elección profesional y para lograrlo es importante la integración de los componentes anteriores.

Con relación a la importancia que tiene el estudio de esta formación motivacional en el proceso de Orientación Profesional, la autora considera necesario realizar una sistematización a partir de las diferentes tendencias que existen.

Durante mucho tiempo la Orientación Profesional fue considerada como un proceso de ayuda al orientado, limitado solo al momento de la elección. En el orden teórico, los diferentes enfoques que se van construyendo acerca del tema reflejan las concepciones de sus autores acerca de la motivación y su expresión en la actividad profesional.

Se destacan, según la Doctora González Maura (2001), entre los enfoques teóricos más difundidos, los siguientes:

  • Teorías Factorialistas
  • Teorías Psicodinámicas
  • Teorías Evolucionistas

En particular con relación a las Teorías Factorialistas la Doctora González Maura opina que en éstas “se considera la elección profesional como un acto no determinado por el sujeto sino como resultado de la correspondencia entre las aptitudes naturales del hombre y las exigencias de la profesión, la cual es determinada por test psicológicos.” (González Maura, 2001)

Las Teorías Factorialistas se limitan, a partir de los test aplicados, a descubrir aquellos rasgos que posea el sujeto que facilitan u obstaculizan su futuro desempeño profesional, teniendo en cuenta una acumulación de aptitudes físicas e intelectuales, que se expresan directamente en la conducta como rasgos.

A continuación proponen realizar un análisis de las aptitudes del sujeto según el resultado de los tests psicométricos aplicados y se establece de manera afectiva su correspondencia con las exigencias de las carreras universitarias.

Se aprecia en estas teorías que todos los estudiantes estarían obligados a ser sometidos a un análisis psicológico mediante pruebas especializadas para poder determinar qué rasgos de su personalidad correspondan con estos o aquellos estudios universitarios. Sería necesario además tener personal especializado en todos los centros educacionales para poder analizar la relación que, según estas teorías, debe establecerse entre los rasgos distintivos de la personalidad de cada cual, detectados a partir de los tests psicológicos y las exigencias de las distintas carreras.

Como otra limitación se puede señalar que no tienen en cuenta la responsabilidad de orientar profesionalmente al joven con sus propias posibilidades y las necesidades sociales del país, aspecto importante a tener en cuenta en el proceso de Orientación Profesional.

Ignoran además la motivación que debe existir en el estudiante a partir de sus vivencias para aspirar a una determinada opción, o simplemente para prestar atención a las acciones planificadas en la Orientación Profesional de la que es sujeto.

Teorías Psicodinámicas

“Estas teorías siguen un enfoque psicoanalítico al considerar la motivación profesional como la expresión de fuerzas instintivas que se canalizan a través del contenido de determinadas profesiones. Según estas concepciones la vocación es la expresión de la sublimación de instintos reprimidos que tuvieron su manifestación en la infancia del sujeto y que encuentran su expresión socializada en la edad juvenil a través de la inclinación hacia determinadas profesiones.” (González Maura, 2001)

“Estas teorías siguen un enfoque psicoanalítico al considerar la motivación profesional como la expresión de fuerzas instintivas que se canalizan a través del contenido de determinadas profesiones. Según estas concepciones la vocación es la expresión de la sublimación de instintos reprimidos que tuvieron su manifestación en la infancia del sujeto y que encuentran su expresión socializada en la edad juvenil a través de la inclinación hacia determinadas profesiones.” (González Maura, 2001)

Al igual que las Teorías Factorialistas estas no tienen en cuenta las necesidades sociales derivadas de la planificación estatal, solo se limitan a considerar la motivación profesional como la expresión de instintos canalizados a través del contenido de determinadas profesiones, contenido este que en la mayoría de los casos desconocen o solo tienen la referencia obtenida de su familia o del grupo social en que se desarrollan.

Al contrario de las Factorialistas no toman en cuenta las aptitudes físicas e intelectuales del hombre y su correspondencia con las exigencias de la profesión.

Teorías Evolucionistas

“Estas teorías conciben la vocación como una expresión del desarrollo de la persona.” (González Maura, 2001)

Es por ello que las teorías evolucionistas marcan un viraje en las prácticas de Orientación Vocacional y Profesional, ya que la conciben como un proceso continuo de ayuda al estudiante, realizado a lo largo de su vida escolar e insertado en el proceso de enseñanza-aprendizaje en el que participa en calidad de orientador no sólo el especialista (psicólogo) sino todos los agentes educativos, profesores, auxiliares pedagógicos y la familia.

La autora concuerda con la Doctora Viviana González Maura, cuando en su artículo considera el criterio de otro autor con relación a estas teorías: “la vocación es el resultado de la madurez personal expresada en el proceso de elección profesional la cual se manifiesta en los siguientes indicadores: Conocimiento del sujeto del contenido de las profesiones preferidas, fundamentación de sus preferencias, autovaloración de sus posibilidades para ejercerlas.” (González Maura, 2001)

Este autor al que hace referencia se opone a las anteriores teorías analizadas por el carácter pasivo que asume el sujeto en la elección de su futura profesión.

La autora considera, después del análisis de estas teorías, que lo correcto es abogar por el reconocimiento del carácter activo del estudiante y su participación en la futura elección como sujeto en el proceso de enseñanza-aprendizaje, a partir de tener un conocimiento de sus aptitudes físicas e intelectuales, de las necesidades sociales derivadas de la planificación estatal, y provocar así la motivación hacia determinada profesión que corresponda con los componentes antes señalados.

Una limitación que se encuentra en estas teorías es que si bien desde el surgimiento de ellas se concibe la Orientación Profesional como un proceso a lo largo de la vida del sujeto, el énfasis fundamental de la orientación se hace en las etapas previas al ingreso del estudiante a un centro de educación superior, por lo que el trabajo de Orientación Profesional se limita a llevar a cabo acciones en la preparación del sujeto para la elección de la profesión en la Educación Media Superior y muy pocas continúan orientando profesionalmente en la Educación Superior.

En realidad ninguna de las teorías anteriormente analizadas incorpora dentro de sus fundamentos teóricos cómo se manifiesta la unidad dialéctica de los factores internos y externos en el proceso de construcción de la vocación.

Es por ello que la autora concuerda con la Doctora González Maura, cuando puntualiza que: “sólo desde una perspectiva histórico-cultural del desarrollo humano es posible comprender cómo la personalidad tiene al mismo tiempo una naturaleza objetiva y subjetiva, tiene un carácter activo y autónomo en la regulación de la actuación y está determinada histórico-socialmente en su origen y desarrollo...” (González Maura, 2001)

Se considera importante dentro de esta sistematización realizada de las teorías vocacionales sobre la motivación y su expresión en la actividad profesional, realizar una caracterización de la Orientación Profesional antes de pasar al análisis histórico-social de este proceso, la autora coincide con la dada por la Doctora González Maura teniendo en cuenta el carácter abarcador de todos los aspectos que se deben tener presente en el momento de concebir y organizar la Orientación Profesional.

La Orientación Profesional se caracteriza como un proceso:

  • Continuo de ayuda al estudiante para el desarrollo de sus potencialidades cognitivas y motivacionales que le posibiliten elegir conscientemente una profesión y comprometerse con la calidad de su formación durante el estudio de la misma.
  • En el que participan todos los agentes educativos en las acciones de orientación (maestros, psicólogos escolares, pedagogos, padres de familia, representantes de la comunidad).
  • En el que la Orientación Vocacional se realiza no con el individuo aislado (atendido en un consultorio) sino con el individuo perteneciente a un grupo (escolar, institucional, comunitario)
  • Preventivo y no terapéutico. La Orientación Vocacional en este enfoque deja de ser un proceso de ayuda al estudiante que la solicita espontáneamente porque manifiesta una situación conflictiva respecto a la elección profesional, para convertirse en un proceso de prevención en el que se trabaja para el desarrollo de las potencialidades del estudiante con el objetivo de prepararlos para la realización de una elección profesional responsable.
  • En el que el estudiante es considerado un ente activo en la Orientación Vocacional en la medida que participa en la toma de decisiones profesionales sobre la base de un complejo proceso de reflexión de sus posibilidades motivacionales y de las posibilidades que le ofrece el medio en que se desarrolla para el estudio de una u otra profesión.” (González Maura, 2001)

La autora de esta investigación le incorpora a esta caracterización la siguiente:

  • Que no puede ser espontáneo; se debe organizar, planificar y controlar por el nivel superior de dirección de la institución en el que se desarrolla, e involucrar a todos los agentes educativos que incidan en el orientado.

Por tanto se define que: La Orientación Profesional se caracteriza como un proceso: Continuo, Preventivo y no terapéutico, no espontáneo donde participan todos los agentes educativos en las acciones de orientación (maestros, psicólogos escolares, pedagogos, padres de familia, representantes de la comunidad), se debe realizar con el individuo como ente activo y no aislado si no dentro de un grupo (escolar, institucional o comunitario).